Nuestra historia
CAITANADAS
Caitanadas nació en 2018, comenzamos desarrollando únicamente proyectos a medida para restaurantes: creativos soportes con formas inesperadas, esculturas de mesa y piezas únicas con mecanismos y automatismos. Todos esos proyectos resumían muy bien lo que era Caitanadas: una mezcla de DISEÑO, IMAGINACIÓN, INGENIERIA, GASTRONOMÍA Y SORPRESA .No queríamos repetirnos.Y así, proyecto tras proyecto, fuimos creando una pequeña escuela de creatividad aplicada a la mesa.
CADA PROYECTO ERA UNA OPORTUNIDAD PARA IMAGINAR ALGO NUEVO
Uno de los proyectos que marcó un antes y un después en aquella época fue un cocodrilo inspirado en el de Peter Pan. Fabricado en material polimérico y accionado mediante mecanismos, que abría la boca para esconder en su interior un bocado que el comensal debía comer antes de que el cocodrilo volviera a cerrarla. El Restaurante Ambivium fue uno de nuestros grandes maestros. Durante años trabajamos junto al chef Cristóbal Muñoz, enfrentándonos a reto tras reto. Muchas veces no sabíamos exactamente cómo íbamos a conseguir aquello que habíamos imaginado. Había que diseñar, fabricar, probar y resolver. Fue una especie de máster.
Cada pieza nacía para un restaurante concreto, para un chef concreto, para una idea concreta. Y esa exigencia nos hizo crecer.
Entre 2021 y 2022 recorrimos España de punta a punta. Fuimos a conocer a chefs de restaurantes estrellas Michelin, a enseñarles lo que hacíamos, pero también, y sobre todo, a escucharles. Queríamos entender qué buscaban cuando creaban una experiencia gastronómica. Qué necesitaban. Qué les emocionaba. Qué esperaban de un objeto que llegaba a su mesa.
Y descubrimos algo: Los grandes chefs viven en una búsqueda constante: MEJORAR, SORPRENDER, EMOCIONAR Y CONSEGUIR que una experiencia permanezca en la memoria.
Y dentro de esa experiencia hay dos momentos especialmente poderosos:
EL PRIMER IMPACTO. El primer bocado que despierta la curiosidad.
EL ÚLTIMO RECUERDO. El ultimo bocado dulce que permanece cuando la experiencia ya ha terminado.
Y, poco a poco, fuimos acumulando algo muy valioso: un conocimiento profundo sobre la relación entre objeto, gastronomía y experiencia.
Pero también empezó a surgir una INQUIETUD
Habíamos creado piezas extraordinarias que solo podían disfrutar unas pocas personas, en un restaurante concreto y durante un momento concreto.
Queríamos que aquellas ideas pudieran viajar. Queríamos reunir todo lo aprendido y convertirlo en algo que pudiera formar parte de muchas más experiencias.
En 2024 llegó el momento. El verdadero punto de inflexión, cuando diseñamos una pieza joya para uno de nuestros clientes, realizada en latón y piedra, concebida para el momento final de los petit fours. Por primera vez sentimos que habíamos encontrado aquello que llevábamos años buscando: un objeto capaz de unir nuestra imaginación, nuestra sensibilidad estética y nuestra obsesión por crear algo especial en una misma pieza. Poco después, un espacio muy especial de Madrid nos pidió crear otra pieza joya para su Afternoon Tea. Fue entonces cuando entendimos que ya no queríamos crear solamente para proyectos concretos. Queríamos crear nuestro propio lenguaje.
Así nació nuestra colección. Una colección que parte de todo lo que aprendimos durante aquellos años, pensada para acompañar dos de los momentos más decisivos de cualquier experiencia gastronómica:el comienzo y el final.
LA PERFECCIÓN DE LA ARTESANÍA
Cada pieza pasa por muchos procesos antes de estar terminada: el corte del material, el mecanizado, el pulido, la limpieza, el ensamblado, la soldadura de joyería, el montaje, la preparación antes de entrar en el horno...
Hay piezas que requieren horas de trabajo y una enorme precisión. Cuando trabajamos, no sentimos que simplemente estemos ensamblando objetos. Hay que observarlas, entenderlas y dedicarles el tiempo necesario. Volver a pulir. Ajustar. Limpiar. Revisar.
Por eso, cuando alguien adquiere una pieza de Caitanadas, no se lleva únicamente una pieza.
Se lleva consigo tiempo, dedicación, energía, oficio y una enorme cantidad de ilusión.
Se lleva el resultado de muchas horas dedicadas a hacer algo que quizá no era necesario.
Pero que, una vez que existe, resulta difícil imaginar que no estuviera allí.
UNA MIRADA, DOS FORMAS DE ENTENDERLA
Caitanadas nació de la imaginación de Pablo y creció con la determinación de Alba.
Él aporta una capacidad infinita para imaginar, un sentido extraordinario de la proporción, el refinamiento y una obsesión por el detalle que convierte una idea en algo tangible.
Ella, la convicción de que todo aquello que estaban creando merecía ser conocido, compartido y llevado mucho más lejos.
Son dos maneras diferentes de mirar en una misma dirección. Y en el centro de ambas permanece algo que no ha cambiado desde el principio: las ganas de regalar belleza al mundo
HACER DE LO INNECESARIO, ALGO NECESARIO
Teresa, la abuela de Pablo llamaba “Caitanadas” a aquellas cosas que no eran necesarias. Quizá tenía razón.
Una pieza de Caitanadas no es imprescindible para comer. No hace que un plato sea mejor. No resuelve ninguna necesidad básica.
Pero puede hacer algo distinto.
Puede detener una conversación durante unos segundos.
Puede despertar una sonrisa.
Puede provocar sorpresa.
Puede convertir un bocado en un recuerdo.
Puede hacer que alguien, sentado en una mesa que quizá no vuelva a visitar nunca, sienta durante un instante que está viviendo algo verdaderamente especial.
Y quizá ese sea el verdadero sentido de todo lo que hacemos...









